Chat with us, powered by LiveChat

¿Te cuesta salir de la cama? Tus genes podrían tener la culpa

Quizá termine siendo cierto el dicho popular que asegura que a quien madruga Dios le ayuda. O eso se desprende de las nuevas investigaciones que indican que las personas con predisposición a levantarse temprano (las llamadas “alondras” frente a los “búhos”) podrían contar con una genética favorable para la salud mental.

Si eres de los que remolonean sin cesar cuando el despertador suena temprano, quizá tu ADN tenga la culpa. Esta explicación nos deja, a algunos, más tranquilos: al menos ahora ya sabemos a qué se debe esa fuerza irresistible que nos inmoviliza cada mañana.

Lo sospechábamos, claro, y, de hecho, ya se sabía que la genética juega un papel importante para determinar el cronotipo (el patrón de sueño y actividad que te sitúa como “alondra”, “búho” o la opción intermedia, “colibrí”) y que esto, a su vez, incide en que algunas personas madruguen con facilidad mientras que otras encuentren su pico de productividad a altas horas de la noche.

Sin embargo, hasta ahora solo se habían identificado un puñado de genes relacionados con el cronotipo. Un nuevo estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, junto con otro equipo del Hospital General de Massachusetts (EEUU) y publicado en el diario Nature Communicaton identifica 351 genes que influyen en la capacidad natural de despertarse pronto y, además por primera vez relaciona esta característica con un mayor bienestar y la reducción del riesgo de padecer esquizofrenia y depresión.

La investigación, elaborada a partir del análisis del genoma de cerca de 700,000 personas de EEUU y Reino Unido, da nuevas e importantes claves sobre el funcionamiento de nuestro reloj biológico a partir del análisis genético de bases de datos.

Los organismos vivos se rigen por un reloj biológico interno conocido como el ritmo circadiano y, a medida que la Tierra va rotando cada 24 horas, este reloj se alinea con el ciclo del día y la noche. De acuerdo con este estudio, las variantes genéticas identificadas pueden modificar en hasta 25 minutos la hora en que una persona se despierta de manera natural. La cuestión es que el ciclo del reloj biológico es ligeramente más largo que el diario de 24 horas y por ello, las conexiones del tejido ocular explican cómo el cerebro detecta la luz para “resetear” ese reloj cada día y sincronizarlo con el ciclo diario.

“Nuestro trabajo indica que, en parte, los motivos por los que algunas personas son madrugadoras y otras nocturnas se deben a las diferencias que existen en la manera en que nuestros cerebros reaccionan a las señales de la luz externa y el funcionamiento normal de nuestros relojes internos”, dijo Samuel E. Jones, de la Universidad de Exeter, en Reino Unido. Estas diferencias podrían tener “efectos significativos en la capacidad de nuestros relojes biológicos para controlar el tiempo eficazmente”, lo que “podría alterar los riesgos asociados a enfermedades y trastornos mentales“, según este experto.

Si bien este trabajo, un gran paso adelante por el gran número de casos estudiados, da las pruebas más claras obtenidas hasta ahora de que los trasnochadores tienen un riesgo más alto de padecer enfermedades mentales, los expertos no encontraron vínculos entre la cualidad madrugadora y la diabetes y la obesidad. Esto es sorprendente ya que investigaciones anteriores sí encontraron que los “búhos” tienen una peor regulación metabólica y, posiblemente, más riesgo de diabetes y obesidad.